
¿Se come mal en el Reino Unido? Sin duda, esta es una pregunta cuyo número de respuestas negativas supera al de las positivas de una manera apabullante. Conozco a unos cuantos españoles que han vuelto asqueados de allí, quejándose de la deficiencia de la comida que les servían y llenándose la boca con lo mucho que echaban de menos la gastronomía patria. Los mismos, por cierto, que se agolpan en los establecimientos de comida rápida cada lunes y cada martes. Los mismos, también, que prueban una tapa deficiente de un bar cualquiera y se relamen mientras dicen esa frase tan trillada, «como en España, en ninguna parte». Los mismos, además, que responden «ni puta idea» cuando les pregunto si conocen algún plato de allí. Con esto, no pretendo tanto buscar un blanco fácil como poner en entredicho algo tan subjetivo como el gusto de las personas. Obviamente, cada uno tiene el suyo y es muy libre de paladear lo que le venga en gana, pero lo que no puedo aceptar es que me sangren los oídos cada vez que escucho a alguien soltar una opinión negativa de la comida británica sin ni siquiera haberla conocido. ¿Qué solución hay? Nada más sencillo que buscar un buen pub en la ciudad inglesa en la que te encuentres, ir un domingo, pagar un módico precio y comer bien hasta reventar. Después, podremos hablar largo y tendido del tema. Hasta entonces, so long, Marianne.
Por cierto, esta es una receta que preparé con motivo de mi cumpleaños —clap, clap, clap—. Le tengo un cariño especial porque me recuerda muchísimo a algunos buenos amigos de Manchester que me tenían muy malacostumbrado y preparaban todos los domingos banquetes realmente pantagruélicos con tal de tenerme contento. Un día, me descubrieron este bendito pastel y mi vida cambió. No es para menos. Desde entonces, he probado a hacerlo y hacerlo hasta dar con el punto que, según recuerdo, se parece más a lo que allí comía. Si no es posible echarle el guante a una ale, se puede utilizar cerveza fuerte.

1 – Salpimentamos la carne y la doramos en una olla calentada a fuego fuerte con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. La retiramos, al igual que los jugos que haya soltado, y la reservamos.
2 – Añadimos un poco más de aceite a esa misma olla y sofreímos en él las verduras bien picadas y salpimentadas junto con las tiras de piel de naranja, la salsa Worcestershire y la pastilla de caldo durante unos 15-20 minutos.
3 – Hacemos un hueco entre las verduras, añadimos un poco más de aceite y la harina. Dejamos que se tueste ligeramente, removemos bien, devolvemos la carne a la olla y mojamos con la ale, los jugos de la carne y agua hasta cubrir. Cuando suba el hervor, bajamos el fuego y lo tenemos cociendo suavemente durante unas tres horas. Después, lo pasamos a un recipiente, esperamos a que se atempere, lo tapamos con film transparente y lo dejamos en la nevera de un día para otro.
4 – Encendemos el horno a 180º C con calor arriba y abajo. En un molde apto, que untamos con mantequilla, colocamos una de las placas de hojaldre, asegurándonos de que se adapta bien a la forma de dicho molde. Pinchamos el hojaldre con un tenedor y lo metemos al horno durante unos 15 minutos.
5 – Sacamos el molde del horno, volcamos el guiso en él y lo tapamos con la otra placa de hojaldre, que enganchamos con la que ya se ha horneado. Hacemos unos ligeros cortes en forma de rombos en la parte superior, lo pintamos todo con huevo batido y lo metemos de nuevo en el horno, donde estará hasta que se haya tostado la tapadera. En mi caso, fueron unos 45 minutos.
6 – Sacamos el pastel del horno, lo dejamos reposar un cuarto de hora y lo servimos.
Yo no he comido mal “en general” en ningun lugar del mundo… en todas partes hay platos deliciosos y otros que para nuestro gusto particular son horripilantes. Otra cosa es que obviamente hay países donde las materias primas son de mayor calidad porque son mas frescas (el pescado en cualquier lugar de mar, las frutas en lugares cálidos…, vamos lo que todos sabemos) y eso hace que la gastronomía pueda destacar por una cosa o por otra. Pero decir que la comida de XX es una mierda es ser un ignorante y sazonarlo con “como en España no se come en ningun sitio” es demostrar ser muy paleto además. Totalmente de acuerdo!
Añadir además que eso sucede incluso dentro de España. Como catalana, me toca las narices escuchar que “en Cataluña solo tenemos el pa amb tomaquet y nada mas”. Panda de ignorantes que critican sin saber.
Y dicho esto, de la gastronomía británica conozco poco, muy poco…. lo que veo en las pelis y series. Y si bien hay cosas que no me llaman la atención (el típico kidney pie por ejemplo me horroriza como concepto), seguro que un buen asado acompañado de new potatoes me encantaría!
Pues nada, que acabo de descubrir el blog y tengo mucho que leer! Te sigo desde ya!!